Imprimir

11/06/2020. Una delegación caravaqueña -encabezada por el presidente del Bando de los Caballos del Vino, Francisco Javier Gallego, y por el concejal de Turismo en el Ayuntamiento de Caravaca de la Cruz, José Carlos Gómez- se ha desplazado hasta La Cartuja de Jerez de la Frontera para realizar un hermanamiento que acerca a una de las yeguadas más importantes del mundo, propiedad de la Dirección General de Patrimonio del Estado Español, con el festejo caravaqueño integrado en las celebraciones patronales de la Vera Cruz y declarado Patrimonio Cultural Inmaterial por la UNESCO.

 

En el acuerdo suscrito se refleja el compromiso mutuo de realizar actividades de promoción, divulgación y potenciación del legado cultural que ambos destinos atesoran.

El primer acto se ha materializado con la firma del convenio de colaboración por parte del presidente del Bando de los Caballos del Vino y la representante de la empresa estatal Expasa Agricultura y Ganadería, Judit Anda. Seguidamente, se han colocado algunas de las piezas que componen el enjaezamiento de los Caballos del Vino a uno de los valiosos ejemplares que se crían y custodian en la Yeguada Cartuja Hierro de Bocado, cuyo origen data del siglo XV, remontándose la fama ganadera del lugar a la antigüedad clásica.

El concejal de Turismo, José Carlos Gómez, ha informado que el Ayuntamiento de Caravaca “respalda este hermanamiento movido por el amor y las tradiciones en torno al caballo, que supondrá también una destacada promoción turística, ya que durante tres meses queda expuesto el enjaezamiento del Caballo del Vino, junto a material promocional de los recursos y atractivos con los que cuenta el municipio. Más de 20.000 personas participarán hasta el 8 de septiembre en las visitas guiadas a las instalaciones jerezanas y podrán conocer nuestro festejo Patrimonio de la Humanidad”.

Además -ha añadido el concejal responsable del área de Turismo- “en la Casa-Museo de los Caballos del Vino se dedicará un espacio a la yeguada la Cartuja-Hierro de Bocado, la reserva de caballos españoles más destacada, que en 1983 pasó a formar parte del Patrimonio del Estado, asumiendo la responsabilidad de mantener y mejorar este tesoro genético”.

Por su parte, el presidente del Bando de los Caballos del Vino ha expresado su agradecimiento al recibimiento realizado y al interés mostrado para hacer realidad este acuerdo. “Estamos muy ilusionados con este proyecto conjunto que une nuestro festejo a la institución más emblemática dedicada a la crianza, al estudio y la mejora de la estipe de la pura raza española”. 

En los terrenos que ocupa la antigua dehesa de la ‘Fuente del Suero’, adyacentes al Monasterio de La Cartuja de Jerez de la Frontera, se contempla hoy, igual que a finales del siglo XV- la estampa de los legendarios caballos de pura raza española. Es la misma imagen, espontánea y majestuosa, que desde siglos atrás enamoró a reyes, pintores, investigadores, criadores y poetas. Allí pastan y crecen ejemplares de gran pureza: los que conforman la estirpe de la Yeguada de la Cartuja - Hierro del Bocado. Las actividades de esta yeguada mítica se desarrollan en el valle del Guadalete, el mismo espacio natural que, por sus condiciones especiales de clima y fertilidad, produce los universales vinos de Jerez.

Una tradición de siglos, que llegó a su esplendor a finales del siglo XV, en el monasterio de Santa María de la Defensión, convirtiéndose en piedra angular de la crianza del caballo jerezano. La orden religiosa de los cartujos, contaba ya con una importante experiencia ganadera en otros monasterios. Aunque el origen se oculta tras numerosas historias y anécdotas, parece claro que, desde el primer momento, los monjes, sabedores de la importancia del caballo de la tierra, constituyeron una yeguada, que con el tiempo se convertiría en una de las más célebres y apreciadas del mundo.

Hoy la empresa pública EXPASA (propiedad de la Dirección General del Patrimonio del Estado del Ministerio de Economía y Hacienda), responsable de la gestión de la yeguada, ha construido unas funcionales instalaciones, teniendo como objetivos fundamentales la salvaguarda y mantenimiento de la riqueza genética de esta raza equina. Desde las manos de aquellos recios y hacendosos monjes cartujos hasta nuestros días, han llegado intactas: Belleza, fuerza, nobleza y muchas otras virtudes, que hacen que estos ilustres animales sean tan especiales y deseados en todo el mundo.